viernes, 20 de febrero de 2009

PRINCESAS, PRINCIPES, ZAPATILLAS DE CRISTAL Y PERDICES… NOOOOOOOOO HABEMOS MUJERES QUE ESCRIBIMOS UNA HISTORIA DIFERENTE

Anoche mientras leía un libro sonó mi celular y era un número desconocido con una lada distinta a la de Morelia por lo que estuve a punto de no contestar pero algo me hizo contestar el teléfono y para mi gran alegría era una amiga que hace año y medio dejó de hablarme sin decirme por qué, pues bien, para no hacer esta redacción mas larga de lo que será les diré que mi amiga dejó de hablarme porque su novio que un mes después de que dejó de hablarme se convirtió en su esposo no que quería que fuéramos amigas, pues bien el tiempo pasó y lamentablemente para mi amiga el cuento de hadas se convirtió en pesadilla la cual afortunadamente ya está por terminar ya que está en proceso de divorcio; este suceso me hizo pensar y retomar esta actividad que tanto que me gusta, escribir, y hoy quiero escribir justamente sobre eso que a todas las niñas nos metieron en la cabeza y que a tantas niñas mas se los siguen metiendo hasta la fecha y es la tonta idea de que nuestra felicidad radica en encontrar al príncipe azul y ser felices comiendo perdices, a veces pareciera que no es cierto que nos taladran esa idea en la cabeza pero creo que cualquiera que analice un poco a fondo todas las historias de princesas podrá darse cuenta de que así es, a las mujeres nos quieren meter en la cabeza que debemos ser unas princesitas lindas, bellas y siempre con una sonrisa en la boca, con la amabilidad a flor de piel y cuya única finalidad en la vida es tener un príncipe que nos rescate y luego nos haga felices; por otro lado a los hombres les meten en la cabeza la idea de que se van a encontrar a esa princesa perfecta y que pasé lo que pasé lo único que le importará a esa princesa será ser rescatada por el y dedicar su vida entera a ser felices juntos, pues bien creo que estos cuentos no son para nada algo que ocurra en nuestra realidad, en principio de cuentas no todas las mujeres son muñequitas de aparador con cuerpo perfecto y cara de angelito, además esas mujeres que esperan sean emocionalmente perfectas no lo son, tienen sus propios gustos y anhelos, además como no somos princesas de esas que tienen la fortuna a disposición si no solo princesas en imaginación pues tenemos que ocuparnos también algo que se llama situación económica y en nuestra actualidad lo mejor que podemos hacer es volvernos profesionistas para salir adelante económicamente, por otro lado el apuesto príncipe tampoco existe porque tampoco todos los hombres son altos, delgados, guapos, valientes y trabajadores, no señores, tienen tantos defectos como nosotras y además tampoco tienen todos ellos la fortuna a disposición para complacer y darle a la princesa la vida que ella espera, así pues esa historia de cuentos de hadas y de princesas solo les ocurre a algunas como Leticia de España o Lady di que en paz descanse y créanme que tampoco la historia de ellas es tan hermosa como muchos creerían.
Lamentablemente conozco a muchas mujeres, y también hombres por cierto, que esperando vivir el hermoso cuento de hadas y terminar felices comiendo perdices, terminaron engañadas, golpeadas, humilladas, separadas y algunas divorciadas, su lindo sueño se transformó en una pesadilla porque además la vida les dio de golpes y enseñó que la felicidad propia no puede estar basada en alguien más y que vivir en pareja no es tan sencillo como muchas veces nos hacen creer.
Pues bien después de todo esto lo que quiero decir es que hoy por hoy habemos mujeres que a pesar de considerarnos todas unas princesas ya no basamos nuestra felicidad en encontrar un príncipe y que nos rehusamos a ser felices comiendo perdices porque además hasta hace poco no sabíamos que eran las perdices, nosotras somos diferentes, tenemos sueños y anhelos, tomamos decisiones y vivimos nuestra vida de acuerdo a nuestras convicciones, no pensamos que la única finalidad de la mujer es casarse y tener hijos y mucho menos pensamos solo en la casa, quizás somos distintas, quizás la vida nos cambió, quizás hubo un momento en el que nos dimos cuenta que los cuentos de hadas son eso solamente, cuentos de hadas, y entonces decidimos escribir una historia distinta en la que pensamos por nosotras mismas y sobre todo nos preocupamos por nuestras necesidades y si bien es cierto nos encantaría tener una pareja la verdad es que no esperamos a ese príncipe que nos resuelva la vida y al cual debemos complacer en cada momento, la realidad es que queremos una pareja pero alguien que camine a nuestro lado no adelante ni atrás, que nos respete como personas y que no nos vea solo como el medio para tener hijos y una casa limpia, hoy por hoy habemos mujeres que decidimos por convicción propia escribir una historia distinta en la que aunque aun nos consideramos todas unas princesas, no somos esas princesas que solo servían de adorno, digamos que somos una clase distinta y sobre todo pensante, ya no queremos que nadie nos rescate y tampoco soñamos con el castillo de regalo que viene con el príncipe, hemos construido nuestro reino de manera distinta y basado en esfuerzo y trabajo propio y cuando encontremos a hombres de verdad que no necesiten ganar mas o mandar mas para poder estar junto a nosotras entonces ese día quizás escribamos un cuento pero no de hadas, estoy segura que será un cuento que les diga a las generaciones que vienen que para tener una pareja de verdad se requiere de entendimiento, respeto, fidelidad pero sobre todo de que los dos siempre caminen a la par por el mundo.

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